Supe que este lugar llegaría desde que tengo memoria.
Llegó a través de una montaña. Entonces vivía frente a ella — ahora vivo a su lado. Nos trajo a casa, literalmente.
La conexión se fue haciendo más fuerte cada día, hasta que la energía se acumuló tanto dentro de mí que en un momento dado estuvo lista — y quiso expresarse hacia fuera a través de mí. No en palabras. En sonido.
Entré directamente, encendí el amplificador, puse el móvil a grabar. Y salió esto.
Una sola toma. Nada cortado, nada añadido.
Se sintió como un renacimiento completo. Y de aquí nació The Roar of Nature, y todo lo que está unido a ello.